El monitor de bebé continuaba emitiendo ese siseo constante, intercalado con la respiración entrecortada de Arthur Moore. Leonard permanecía inclinado sobre su consola de mando, con los dedos volando sobre el teclado mientras Malcom mantenía a Julian inmovilizado contra el suelo. La tensión en la biblioteca era tan alta que el aire parecía cargado de ozono.
—El rastro de la señal es errático —gruñó Leonard, golpeando la mesa con el puño—. Julian ha usado un rebotador de frecuencia militar. No s