La niebla salina del puerto de la ciudad se mezclaba con el olor a óxido y petróleo, creando una atmósfera asfixiante. Los muelles, un laberinto de contenedores de acero y grúas abandonadas, eran el escenario perfecto para una ejecución. Katie sentía el frío del metal de la pistola contra su muslo, pero el calor que emanaba del exoesqueleto de Leonard, a su lado, era lo único que la mantenía enfocada.
Gracias al rastreo del anillo Moore y a la cacería mediática que Leonard había desatado, había