El viento rugía con una ferocidad inaudita alrededor de la base del faro, arrastrando consigo el olor a sal y a secretos enterrados durante demasiado tiempo. Katie Moore permanecía de rodillas sobre la tierra húmeda, con las manos manchadas de barro y el corazón latiendo contra sus costillas como un animal enjaulado. Frente a ella, la caja de titanio abierta revelaba su contenido bajo la luz temblorosa de una linterna que James Ford sostenía con una fijeza fantasmal.
James observaba el contenid