“Eres increíble, Serafina,” dijo Dante con voz orgullosa.
“¿Eh? ¿Qué he hecho?” Preguntó Serafina mientras se acercaba a Dante, que estaba sentado en la cama. Ambos se encontraban en la antigua habitación de Dante para pasar la noche, antes de regresar a su mansión al día siguiente.
“Has conseguido que los seis se callen. Nuestro sencillo plan para enfrentarnos a esa gente aquí ha tenido éxito. No sabía que se te daba tan bien actuar.”
Dante parecía emocionado y Serafina tampoco podía ocultar l