El silencio envolvía ahora todo el despacho privado de Dante. Nadie hablaba después de que Antonio pronunciara esa frase. Incluso Alejandro, que normalmente siempre tenía un comentario para cada situación, empezaba a quedarse sin palabras.
Las miradas de todos se dirigían directamente hacia la pantalla del portátil. Concretamente, hacia un viejo archivo guardado durante décadas. Hacia un documento que, al parecer, había sido ocultado a propósito por la difunta María Carmen Romano antes de que l