El camino no fue ni más largo, ni más corto, llegaron al edificio donde vivía Celeste, nuevamente la acompaño hasta la puerta de su apartamento, ella lo miró y dijo:
- ¿Quieres pasar?
Pietro la miro, sonrió ligeramente y dijo:
- ¿Me regalas un poco de café?
Ella lo vio con una mirada curiosa, luego dijo:
- ¿Te gusto?
- Sí, he descubierto que así es como me gusta el café.
- Adelante, pasa, toma asiento mientras lo preparo. – Dijo Celeste mientras sonreía.
Nuevamente, el viejo Spike estaba