Mientras todos se peinaban, se arreglaban y se acomodaban lo que se tenían que acomodar, los pacientes novios estaban abrazados y sonrientes. Aldo no paraba de abrazar, besar y mirar a su hoy esposa oficialmente ante Dios.
- Señora Pellegrini…
- Dígame, señor Pellegrini…
- Aún no me mentalizo, pero creo que México es un buen lugar…
- ¿Cómo?
- No estoy acostumbrado a tanto tráfico, pero creo que es un buen lugar… Conozco Argentina, mi bella y fría Argentina, conozco Eslovenia y sus maravillosos c