Mientras todos se acercaban a sus respectivos lugares para una gran foto familiar, Marco estaba cargando al pequeño Alberto, jugueteaba, le hacía cosquillas con la boca en la panza y el pequeño se retorcía con grandes carcajadas.
Si algo tenía Marco, era que, como padre, era ejemplar; él jugaba con sus hijos sin importar lo que dirán. Sin importar si su ropa, terminaba llena de leche o babas, con Gio y Alberto era un poco más brusco, les hacía maldades, los aventaba, les hacía cosquillas, leas h