Massimo condujo hasta el banco donde normalmente su familia hacía sus movimientos, al llegar a este, curiosamente pareciera que el gerente sabía que algún día preguntarían por el casillero 300, ya que al solicitar el acceso, el hombre sonrió y de inmediato lo llevo a la bóveda.
Una vez señalándole el casillero, el hombre le entregó una llave, Massimo confirmó que aquel gerente sabía que él iría algún día, porque al estar ahí, el gerente le dio un poco de espacio, dejándole solo para poder ver el