A la mañana siguiente, Massimo, después de colgar con Diana y explicarle lo que haría durante el día, salió de casa y tras dos horas conduciendo, el hombre había llegado a Civita di Bagnoregio. Según lo poco que investigó durante la noche, debía dejar su auto y cruzar el puente peatonal, el cual finalmente lo llevaría hacia donde Aria Bellucci se encontraba, el pequeño pueblo no era grande, su población era poca, y seguramente no sería difícil encontrarla.
Al llegar al pueblo, era como si hubier