Capítulo 16 – El veneno
El camino al hospital pareció una eternidad.
Alejandro conducía como un loco, saltándose todos los semáforos en rojo, ignorando los cláxones furiosos. Camila estaba tumbada en el asiento trasero, sujetándose el vientre, con el rostro pálido como la muerte.
—Resiste —repetía Alejandro como un mantra—. Resiste, mi amor. Ya casi llegamos.
Diego, sentado atrás con Camila, le sujetaba la mano, intentando mantener la calma a pesar del pánico que lo invadía.
—Vas a salir de est