POV: Helena
El aire de la montaña se quebró bajo el peso del silencio.
El Dueño de la Ley se había ido a mi espalda. No Franco, el hombre que me había purificado en el aire viciado de un jet, sino el Símbolo, la Ley envuelta en neopreno y dolor, que custodiaba la urna de su madre. Delante de mí, solo existía la Obra.
Me sumergí en el túnel de drenaje. El agua helada, un torrente furioso alimentado por el deshielo de Georgia, me golpeó como un latigazo. La oscuridad era total, un velo que la lin