Estaba delante del espejo dándome el último retoque en los labios cuando Raquel entró sin tocar, di un giro automático y brusco para encararla, pero ninguna dijo algo al respecto, ella estaba reparando mi atuendo de pie a cabeza y yo el suyo, que por cierto, era perfecto.
─Te ves...¡wow! ─apareció Bruno más atrás con una gran sonrisa espantando la tensión ─. Ya eres toda una mujercita.
─Bruno tiene razón, te ves hermosa ─me dijo ella con un sonrisa muy sincera, luego me abrazó de la nada dejánd