Primero leo el mensaje de Blake. Me dice que no importa la hora que sea, que lo llame si necesito algo. Luego, estoy a punto de leer el mensaje de James, pero mi cabeza me dice que lo borre y mi corazón me suplica que lo lea. Al final, hago caso a mi cabeza. Ese hombre no puede volver a entrar en mi vida; ya me la destrozó una vez. Y no dejaré que vuelva a suceder. Así que elimino el mensaje y lo bloqueo.
Después de dormir doce horas, me siento más animada. Me doy una ducha relajante, llamo a J