William comienza a caminar por el salón desesperado, pasándose las manos por su cabello rubio. De pronto, se detiene y grita a pleno pulmón:
—Mía, no me esperaba esto de ti.
—William, lo siento, pero yo jamás te he dicho que te iba a dar una oportunidad. Vamos a tener un bebé juntos, pero eso no significa que tengamos que ser pareja.
—Pero yo te amo, y si ese hombre no hubiera regresado, con el tiempo habríamos terminado juntos.
—No, William, no te equivoques, jamás estaremos juntos.
William cl