Estaba llegando al límite de la excitación cuando Marina se separó de mi lado, mirándola con desprecio sin poder evitarlo; ya que soñaba con el día de volver a sentir todo su cuerpo en mi cama una y otra vez hasta que se calmara las ganas de cada uno. Sin embargo, ella no terminó por ceder con la excusa de lo que había sucedido la noche anterior, pero yo tenía certeza que era por mi compromiso con Sirena. La dejé en su casa, me dirigí a la mía donde estacione el vehículo y me recosté a dormir c