Salí de la oficina echa chispas, no podía creer todo lo que había sucedido y peor que la víbora se haya atrevido a decirme que la acompañara en la boda, sentía un dolor de cabeza debido a la situación que cogí mi bolso y me fui sin ni siquiera despedirme de mi amiga. Iba bajando, cuando recibí una llamada de Martin diciéndome que había llegado, debía tranquilizarme porque no podía mostrarle mis verdaderos sentimientos; ya que no tenía la culpa de lo que estaba sucediendo. Baje, lo abrace y le d