—¿Crees que eres muy gracioso no Liam? —Cuestionó Olesia con un rostro furico.
—Honestamente pensé que te gustaría lo que te daría —Argumenté de forma tonta.
—Tengo el dinero suficiente para comprarme todo eso y mucho más. No me sorprende en lo más mínimo, tonto —Sus palabras me dolieron, era como clavos sobre mi pobre corazón.
—¿Y la carta? —Dudé con el semblante recio.
—Por eso vine… —Suspiró acercándose peligrosamente, cuando me quise dar cuenta tenía sus labios sobre los míos.
Imposible, pe