Ingresamos en la casa junto a Celia, sin que esta en ningún momento se percatara de las segundas intenciones que teníamos con ella, todo era muy natural e incluso inocente, después de todo se trataba de una fiesta para inaugurar una propiedad ¿Qué podría tener esto de lascivo? Nada, solo que para Olesia y para mí siempre se podía sacar cosas divertidas de cualquier evento.
Ayudamos a mi progenitora con la cocina, con servir los alimentos y entregarlos a los comensales, al mismo tiempo nos ocupa