Volver a las oficinas de Litium fue un golpe duro de realidad para mí, después de que me dejaron en una posición tan débil tenía que asumir la capacidad para liderar una vez más, veía a mis alrededores con un pánico atroz y aferrándome a mi amada conseguía la voluntad que me hacía falta. Ponía un pie seguido del otro, prácticamente movido por el ímpetu de mis compañeros, después de todo no estaba solo, Marjorie, Armando y mi hermano Dante, todos estaban conmigo para fortalecerme en ese aciago c