Subí por el ascensor como si fuera inocente de absolutamente todo, solo un chico más que venía a trabajar, salude al personal y me fije en las conductas de mis colegas, ninguno tenía pareja y al igual que yo todos la anhelaban, ese era el fundamentalismo imperante en los hombres, mientras las mujeres pueden dedicarse a sus vidas de una forma mucho más sabia, los varones por otro lado, anclados a los deseos primitivos pasamos demasiado tiempo pensando en las relaciones y muy poco en lo que since