Valentina tomó una decisión a finales de septiembre.
Se lo dijo a Adrián primero, que me lo dijo a mí esa misma tarde con la brevedad de siempre: que Valentina había decidido quedarse en la ciudad. No en la casa del norte, sino en un apartamento propio que Marco había ayudado a encontrar en el sector centro. Que tenía pensado retomar su trabajo, que era diseño gráfico, y que había hablado ya con tres estudios de la ciudad.
—¿Cómo está? —pregunté.
—Mejor cada día —dijo—. Es resiliente de una man