Alejandro tomó una decisión en mayo que no me anunció hasta que ya estaba tomada.
Me llamó un sábado por la mañana.
—Voy a reducir —dijo.
—¿Qué?
—La organización —dijo—. Voy a reducirla a la mitad. Dejar solo lo que funciona limpio y lo que puedo gestionar sin que el tamaño sea un problema en sí mismo. —Una pausa—. Y lo que no encaje en eso lo voy a cerrar o transferir.
Me quedé en silencio un momento.
—¿Cuándo lo decidiste?
—Lo he estado pensando desde que Carrasco salió —dijo—. Pero al final,