Sofía llamó esa noche.
Le cogí el teléfono sabiendo que lo que tenía que decirle era de las cosas que no tienen manera buena de decirse.
—Necesito contarte algo sobre Rodrigo —dije.
Silencio.
—¿Qué? —dijo, con la voz de quien ya sabe que no va a ser algo pequeño.
Se lo dije. Todo. Las transferencias, las cuentas, la nota manuscrita. La conexión con la ubicación de Valentina.
Sofía escuchó sin interrumpir, que era como escuchaba cuando algo era demasiado grande para procesarlo mientras seguía ll