Dante respondió a las siete de la mañana siguiente con un mensaje de tres palabras: *Mañana. Sin auditorías.*
Lo que significaba que no cedía. Que llegaba a la reunión con la misma posición de siempre, solo que ahora también con la amenaza de revelar el pasado de Adrián como presión adicional.
Era predecible. Lo habíamos calculado.
Lo que no habíamos calculado era que Alejandro llegara a la casa del norte esa mañana, dos horas antes de la reunión, con algo en la mano que cambió todo.
Un sobre.