Capítulo 84. En riesgo
El calor dentro de la oficina era sofocante. No era la calefacción, ni el bullicio de sus alumnos o compañeros; era el fuego extraño que Leiah sentía recorrerle la piel desde hacía días, un ardor que la debilitaba cada vez más. Tenía las manos heladas y los labios partidos, pero transpiraba como si hubiese corrido un maratón. Apenas había podido comer en toda la semana: cada sorbo de agua se convertía en una tortura y cualquier bocado terminaba en arcadas violentas que le desgarraban la gargant