Capítulo 23. Aun te amo
El vestido, tan perfecto unas horas antes, ahora colgaba del respaldo del sillón como un reproche mudo. Leiah se dejó caer sobre la cama con un suspiro desgarrado, abrazando la almohada como si pudiera borrar la noche solo hundiéndose en ella.
Se sentía vacía. Destrozada.
La habitación era un eco de su caos interior: los zapatos en el suelo, el maquillaje desparramado en la cómoda, la puerta del armario entreabierta, como si también quisiera huir.
—Leiah… —La voz de su madre sonó tímida desd