La noche cayó más rápido de lo habitual.
O al menos así lo sintió Lía.
Todo a su alrededor parecía moverse con normalidad: la manada retomando sus actividades, el murmullo lejano de conversaciones, el sonido del viento entre los árboles… pero dentro de ella, algo no estaba en calma. No después de lo que había ocurrido en el entrenamiento.
No después de lo que hizo.
Caminaba sin rumbo fijo, alejándose poco a poco del centro del territorio, buscando silencio… o tal vez intentando escapar