Capítulo 49.
—Son unos cinco metros. —Murmuré haciendo cálculos rápido. —Deprisa, ayúdame a subir el primer tramo... a menos, por supuesto, de que quieras subir primero.
—No tengo nada adecuado para su vista debajo del vestido. Creo que la dejaré ir adelante. ¿Está segura de que su... mascota... nos dará el tiempo necesario?
Escondí una sonrisa.
Miré hacia donde Pier había desaparecido. Lo observé acercarse a los guardias que vigilaban la muralla; bastó un gruñido gutural, acompañado de ese crujido es