Capítulo 48.
Kara me mira con esa mezcla de curiosidad y picardía que siempre logra sacarme una sonrisa.
—Entonces… ¿ya obtuviste lo que querías del Alfa Julián? —pregunta, señalando discretamente al chico que estaba siendo retenido por mis hermanos, evitando que se fuera del baile.
¿Eso cuándo pasó?
Sacudo la cabeza, apartando mis pensamientos confusos sobre Cam, y le respondo:
—Sí. Diles que pueden bailar los dos contigo y dejar que el tipo se vaya.
Chilló de alegría, incapaz de contenerse, y se fue dando saltitos.
Di un par de vueltas por el lugar, miré alrededor, evaluando la sala y asegurándome de que todo esté bajo control.
Sin nada más qué hacer, y cansada de las miradas mal disimuladas que me lanzaban algunas lobas curiosas, decidí salir del salón del baile. No tenía sentido quedarme ahí más tiempo: demasiada atención, demasiadas sospechas.
Subí a mi habitación y cerré la puerta tras de mí. El uniforme de guardia me apretaba los hombros, y estaba más que lista para cambia