Capítulo 50.
Puse mi mejor expresión inocente.
—Está sirviendo a su futura reina. No debería esperar nada más allá de la gratitud de la corona.
Cam soltó una risita breve, como si ya supiera que esa respuesta llegaría. Luego ignoró mis palabras y se acercó con deliberada calma. Mi respiración se tensó apenas cuando alzó la mano y, con la punta de sus dedos, colocó detrás de mi oreja un mechón rebelde que había escapado de mi peinado.
—Encontraré lo que busca —susurró tan bajo que sentí el roce de su