Cam parte VI.
Victor cumplió su palabra de inmediato.
Al terminar el verano, ya había sobornado a dos mozos de muelle para que le informaran de cualquier movimiento de la comitiva. No necesitó más de tres conversaciones en tabernas y un par de partidas de dados para saber qué ruta tomarían, dónde se detendrían y en qué barco cruzarían el mar.
Yo lo seguía de cerca, viendo cómo su red de contactos se extendía como raíces bajo tierra: pescadores, comerciantes, contrabandistas… todos le debían algo o estaba