Cam parte VII.
Ese breve instante no fue suficiente.
Al día siguiente fui a la taberna del pueblo, a las afueras del castillo y conseguí la pieza de información que necesitaba.
Un par de tragos y unas monedas hicieron que un mercader bastante locuaz me contara lo que estaba ocurriendo dentro de los muros.
—Hombres, eso es lo que buscan en el castillo —me dijo con una sonrisa burlona—. Tengo entendido que fue tan grande la rabia de la princesa al ver hembras allí que se negó a salir de su habitación por