Cam parte V.
Al llegar al Continente Central, fue el turno de los mercaderes a bordo de nuestro barco de comenzar con la segunda parte de mi plan.
Ellos eran mi coartada: la razón por la que nuestro barco y un montón de guardias habían desembarcado allí.
No quería que mi título me ofreciera un trato preferencial en este continente. Solo pretendía iniciar un negocio mientras esperaba que mi dulce ángel arribara a la costa. Quizá me limitaría a mirarla desde la distancia, hasta convertirme en un lobo lo