Cinco días de festejo, eso decretó el rey al enterarse de que los dioses lo bendecirían con un hijo. Ilna, la afortunada madre, fue colmada con presentes desde todas partes del reino y el rey dispuso que todas las damas estuvieran a su servicio.
La segunda y tercera esposa cuchicheaban por los rincones. Eris ya había escogido un bando y estaría con la futura reina, pero no estaba de más tener información y se ocultó tras una cortina para oírlas.
«Con una mujer que engendre para él, no neces