Una idea astuta pareció cruzar la mente de Gabriella. Se estremeció, como si acabara de entender algo, y su boca se torció en un gesto de amargura.
—¡Rápido! Contacta a todos los medios de comunicación y portales de internet. Diles que bloqueen cualquier información o video sobre Enrico. Paga lo que pidan, no importa el precio.
Justo cuando su asistente iba a darse la vuelta, su teléfono vibró en el bolsillo. Lo sacó instintivamente y, al ver la pantalla, su expresión se tornó sombría.
Tal como