En la mansión Martín, Juliana y Pedro estaban muy preocupados por Isabel. La habían llamado varias veces al móvil, pero estaba apagado. Intentaron comunicarse con todos los que la conocían, pero nadie sabía nada de su paradero. Pensaron que tal vez había ido en busca de su madre.
Ya en la madrugada, Isabel despertó. Miró a su alrededor. La habitación le resultaba familiar, pero no era la suya. A su lado, la figura masculina de Michael dormía profundamente. Entonces, los recuerdos de la noche a