Damián dio otro paso hacia ella. La luz de las farolas le daba un aspecto casi demoníaco.
—Todo esto es culpa de Alejandro —repitió, como si intentara convencerse a sí mismo—. Él te vio primero. Te tomó primero. Y yo tuve que quedarme mirando como un idiota mientras él te tenía.
Valeria retrocedió hasta que su espalda chocó contra el taxi. El conductor había desaparecido corriendo en cuanto vio a Damián.
—Quédate donde estás —le advirtió ella, apretando a Luca contra su pecho.
Damián ignoró la