Valeria abrió los ojos a las 6:50 de la mañana. No había dormido más de dos horas.
Damián ya no estaba en la cama. En su lugar, sobre la almohada, había una nota escrita con su letra:
"Desayuno a las 8:00 en el comedor.
No me hagas esperar.
Hay ropa preparada para ti en el vestidor."
Valeria arrugó la nota con rabia y la tiró al suelo. Se levantó y caminó hacia el vestidor. Tal como él había dicho, había un vestido elegido para ella: uno color crema, elegante y ajustado, con un escote pronuncia