Valeria se miró en el espejo del vestidor mientras Damián ajustaba su corbata detrás de ella. El vestido rojo que llevaba era elegante, pero el escote era más profundo de lo que ella hubiera elegido. Damián le pasó las manos por los hombros y le susurró al oído:
—Esta noche quiero que seas perfecta. El hombre de la cicatriz se llama Viktor. Es peligroso… pero útil. Consigue lo que quiere y yo conseguiré lo que necesito.
Valeria asintió sin mirarlo. Su corazón latía con fuerza, pero su rostro pe