Roseeta empezó a despertar muy despacio, sus ojos poco a poco se abrieron hasta ver la luz del día llegar hasta sus pupilas. Por alguna razón sentía como si estuviera sobre alguien, más bien sobre su pecho, al igual que una mano recorrer en la cintura.
Al despertar bien y mirar hacia arriba, notó que era Albuz, quien estaba recostado en la cama junto a ella, mientras leía el primer libro que le regaló.
- Amo Albuz. - dijo en lo bajó, levantando su tórax y finjando su mirada en él.
Albuz dejó