"Yo no olvido a la gente que ha sido buena con migo...
Pero a la que ha sido cabrona, menos"
La calidez de su cuerpo es lo primero que siento al despertar.
Su respiración es pausada, tranquila, un ritmo sereno que se mezcla con el suave latir de su corazón. Permanezco quieta por unos segundos, disfrutando la sensación de estar entre sus brazos, protegida, como si el mundo entero no existiera fuera de este momento.
Pero algo en mi interior se remueve.
Me giro con cuidado, sin querer despertarlo.