La veo entrar a su clóset y me quedo inmóvil, con la mirada fija en el punto donde estaba hace un segundo. La realidad de todo me golpea de golpe: soy importante para ella. No es solo mi imaginación o un deseo sin fundamento. Ella realmente se preocupa por mí, y eso es suficiente para que mi pecho se llene de una calidez que no puedo explicar.
Pero no es suficiente. Quiero más.
Desde que la conocí, Valery ha sido un misterio, una tormenta de emociones escondidas tras una fachada de indiferencia.