—Está bien, está bien, ve a ocuparte de tus asuntos. ¡Deja a tu hermana conmigo, puedes estar tranquilo! —Samuel estaba cada vez más decidido a proteger a esa pobre chica.
Sin hijos propios, en los últimos años había tenido la suerte de contar con la compañía de estos dos jóvenes.
Fama y fortuna ya no le importaban; si podía darles algo más a estos dos, no había problema.
***
Tras dos días sin ver a Andrés, Mónica le enviaba mensajes con frecuencia.
Parecía haberse acostumbrado a tener a Andrés