Tras asegurarse de que Regina descansara, la preocupación en el rostro de Andrés aún no desaparecía.
Samuel tampoco tenía sueño, así que decidió charlar un rato con él:
—Creo que me quedaré un tiempo. Si te preocupa tu hermana, dedícale más tiempo. ¿No tenías planes de comprometerte? Hazlo con tranquilidad.
Andrés se sorprendió:
—¿No le disgustaba el entorno empresarial de aquí?
—Disgusto o no, pero mirar el espectáculo siempre me ha gustado —dijo Samuel—. Yo no tengo muchas habilidades, ni so