¡Esa excusa hizo que incluso Sebastián se quedara boquiabierto!
Valeria también mostró una evidente sorpresa.
Sabía que Mónica era astuta y de dos caras.
Pero nunca imaginó que pudiera llegar a un nivel de descaro tan extremo.
¡Era increíble!
Carolina la miró fijamente, tardando un buen rato en recuperar la voz.
—¿Mónica, no tienes vergüenza? ¡Me insultaste de manera tan cruel y ahora dices que era para motivarme! Que puta...
—¡Ay!
Carolina agarró el teléfono que tenía al lado y se lo lanzó con