Al ver las palabras tan frías, lo primero que pensó Mónica no fue buscar la razón, sino la publicación que Adrián había subido al mediodía.
¿Estaba jugando golf con Adrián, pero no tenía tiempo para recogerla?
Acostumbrada a la complacencia absoluta de Andrés, Mónica estaba tan furiosa que incluso le temblaban los dientes.
Pero no era del tipo que gritaba y pataleaba.
Reprimiendo toda su furia, se dirigió a la acera y tomó un taxi a casa.
Casualmente, Carolina lo vio, ¡además, lo grabó!
Con desc