¡Basura! ¿A quién se refería? Era más que evidente.
Mónica jamás había sido humillada de esa manera, ¡y menos aún con una palabra tan repugnante!
—Renato, al fin y al cabo esto es un asunto privado entre nuestras dos familias. Tú...
—Para usted es privado. Para mí, es un asunto laboral. Me pagan por servir a mi jefe. Le pido un poco de comprensión, Señorita Flores —replicó Renato, imperturbable como una piedra. Ningún argumento parecía afectarlo.
Detrás, su joven asistente tomaba nota mental de