¿Y Valeria?
¿Ni siquiera dudó un segundo?
¿De verdad pudo soltarlo así, sin más?
***
Al día siguiente.
Carolina se sentó frente al tocador desde el mediodía para arreglarse. Solo elegir el outfit le llevó más de una hora.
—Esta ropa sigue siendo demasiado barata, no transmite estatus —se quejó con frustración.
—Ay, señorita, usted es tan bonita —intentó consolarla Rosa—. La ropa es solo un complemento.
—¿Y mis paquetes nuevos aún no han llegado?
Sebastián le había dado diez millones. A Isabella