Carolina cambió rápidamente de tema.
—Isabella, ¿cuándo llega exactamente tu padre a la Capital? Sebastián y yo queremos recibirlo, para que vea que puede confiar en que nos relacionamos contigo.
Isabella retiró la mirada de los rostros de los dos niños.
—Mañana.
—¡Entonces déjanos encargarnos del hotel y la cena de bienvenida! —propuso Carolina con entusiasmo.
—No hace falta —la rechazó Isabella—. Primero quiere reunirse a solas con un viejo amigo. Iba a ir yo, pero... ¿qué tal si vamos junto